El jefe se ha enamorado

Muchos de vosotros me habéis preguntado (en mi foro de comentarios imaginario) a qué me dedico.

Pues mirad, estudié la carrera de periodismo porque quería saber de periodos (todo eso que le pasa a la mujer), y, aunque luego no era lo que yo pensaba, me gustó.

Empecé suspendiendo todo porque no le cogía el truco a eso de estudiar. Al parecer, hay que sentarse horas delante de una mesa, cosa que no entiendo porque no puedes estar con Facebook y los apuntes a la vez.

Mis padres me recomendaron que hiciese lo mismo que el más listo de mi clase y eso hice. El único examen que suspendí desde entonces fue una asignatura en la que el profe me tenía manía.

Al parecer, está mal contestar “yo tampoco” en un examen. A día de hoy no lo entiendo porque el listo de mi clase había puesto no lo sé. Se lo intenté explicar al profe pero no entró en razones y tuve que terminar la carrera a distancia porque me echaron por algo de “derechos de autor” en el TFG.

Al acabar no encontré trabajo hasta que mi papi habló con un conocido que me presentó a un jefazo que me concedió una entrevista:

Bueno Mon, ¿que haces con tus ratos libres?

No tengo ratos libres. De hecho sólo he visto una rata en mi vida y no quiero volver a vivir esa experiencia

El se rió, cosa que a mi no me gustó porque para mí había sido muy traumático aquello.

¿Y qué tal tu nivel en inglés?

Pues la verdad es que no lo tengo claro, porque lo compré hace poco para ver si la mesa estaba recta y la burbujita estaba en medio tanto si le hablaba inglés como español.

Se aguantaba la risa, pero lo entendí.A mí a veces me pasa cuando alguien me habla de cosas serias.

¿Algún fracaso del que hayas aprendido?

Sí, claro (¡por fin una que me sabía!). Con los años he aprendido que es mentira eso de que si mientes te crece la nariz.

El tipo se volvió a reír, pero intenté tranquilizarme. No tenía ni idea de lo que había sufrido yo midiendo ángulos en la nariz cada vez que le decía a alguien que ya quedaríamos.

Después de contestar varias preguntas tontas, le acabé diciendo que tenía un diario y se lo enseñé.

Debió de gustarle porque al final me contrató para escribir en la columna de “comedia” de su revista.

Pero el pobre es un poco tonto, porque en uno de los exámenes que “hice”, mis compañeros escribieron que las noticias importantes (como dónde hacerse el tinte) venían en primera página.

Pero bueno, se lo perdono porque tiene barba.

Total, que solo tenía que contar lo que había hecho en el día, cosa que no me parecía para tanto pero que al parecer tuvo mucho  éxito.

Al jefazo de la barba le hizo tanta ilusión que ahora me paga 3000 € brutos al mes por contar mi vida tres días a la semana, y, como yo no quería que el dinero bruto se pusiese agresivo, decidí compartir piso con una compi de piso para sentirme protegida.

Yo pago los gastos del piso y ella se encarga de pedirme las citas para ir a la peluquería. Es un trato justo, aunque yo a veces me siento mal porque pienso que salgo ganando.

Mi jefazo siempre me da los buenos días, y me dice que voy muy guapa, es muy simpático.

Hace poco sin querer me mandó a casa unas flores que ponían “te quiero” y debajo y en pequeño “Rosa Silvestre”.

Como yo ni me llamo Rosa, ni me apellido Silvestre, se las envié a la secretaria que sí que se llama Rosa. Le hizo tanta ilusión que ahora va al trabajo todos los día con los granos de la frente tapados con maquillaje y los dientes pintados de rojo (aunque yo no entiendo esa moda, pero para gustos, colores).

En mi imaginación se acaban casando y teniendo muchos hijitos…¡que romántico! Pero mi jefazo es tímido, al pobre seguro que le costará.

A mí el que me gusta está en otra planta, y creo que yo también le gusto, porque el otro día me saludó; pero en vez de decir mi nombre, dijo el de la chica que tenía detrás…¡que despistado!

Bueno, yo me voy a vivir otro día perfecto y a trabajar, que hoy sí que toca.

Besitos,

Mon

En el hospital están todos fatal

El pasado viernes fue un día genial porque fui al médico💉 a hacerme una revisión.

A mi me encanta ir porque siempre me regala piruletas🍭 de sabor a fresa.

Me levanté temprano y me vestí después de ducharme para que el médico no se llevase una mala impresión.

Intenté quitarme una hendidura que tengo en la barriga pero no pude. Mi padre dice que es una cicatriz que tenemos todos, pero yo pienso que es la excusa que pone él para no limpiarse bien esa zona.

Entonces, me acordé de que se lo tenía que contar al médico, así que para no parecer tonta al explicárselo busqué en Internet “hendidura en barriga” y me salió úlcera. Ya contenta con mi diagnóstico me fui al hospital🏥.

Una vez allí, la chica del mostrador me pidió la tarjeta. Yo pensaba que la Seguridad Social era gratis, pero bueno, no me enfadé y se la di.

Ella me dijo que esa no iba y yo me disgusté un poco, pero como iba un poco justa no dije nada y ya lo hablaría mas tarde con el banco (¡¡¡menudos sinvergüenzas!!!).

Le acabé dando el DNI de mi compi de piso (que me costó encontrar en lo profundo de mi bolso), porque el mío no lo encontraba y cogí el suyo porque dicen que si no llevas uno encima te puede caer una gorda, y yo, como no quiero morir aplastada, procuro ser precavida.

Estuve allí un ratito, porque la pobre chica tenía la manicura💅 poco cuidada y le estuve explicando detalladamente cómo se hacía la francesa con poco dinero (porque soy bastante comprensiva con aquellos que no pueden pagarla todas las semanas).

Curiosamente, cuando me fui de la fila, había una cola que no estaba cuando yo llegué. Yo creo que me debí de equivocar de piso, porque aquella cola (por sus caras de enfado) parecía más de Ginecología que de análisis rutinarios.

Me despedí y les grité que todo era un problema de hormonas, y que el tiempo lo solucionaba todo.

Mientras lo hacía, sin querer me tropecé 💢con un perchero que arrastraba un señor (que lo tenía conectado al brazo, ¡vaya locura!) y me caí, me mordí la lengua y empecé a sangrar.

Una médico como de mi edad se me acercó corriendo🏃 y me preguntó que qué me pasaba.

Y yo, sorprendida por la rapidez de la atención le dije que tenía una úlcera.

Ella se asustó (ya sabía yo que iba a ser grave) y mandó llamar a una enfermera que me sentó en una silla de ruedas y me empezó a hacer preguntas mientras la doctora iba a avisar a alguien.
-¿Usted bebe? Yo le dije que lo justo.
-¿Ha tenido algún retraso últimamente? Y le contesté que en el último mes sólo había tenido uno.

Conforme me hacía preguntas la lengua se me iba hinchando y casi no podía vocalizar por lo que ella apuntó algo así como afasia (gracias) porque debió de comprender que yo no podía hablar y quiso ponerse en mi lugar.

Como la chica era así morena y parecía de fuera 👄 supuse que sería su dialecto, así que yo le escribí debajo “adenasia” (de nada, para los que no lo habláis) para ser educada y ponerme en su lugar.

Entonces, vi a otra enfermera poniéndole una inyección a un señor y como no pude decir nada porque tenía la lengua atascada, me entró el mareo y creo que me desmayé, porque al rato me desperté en una camilla de una sala redonda con un señor que decía en alto:

Paciente de 22 años con síncope , afasia y hematemesis.

Empecé a enfadarme 😤porque yo solo quería hacerme los análisis. ¡Hematemesis ellos! Ya estaba pensando en ponerles una denuncia cuando llegó mi médico. ¡Por fin!
Cuando vio que era yo le dijo a todos que se salieran de la sala verde y me miró con cara de pena y me dijo:
-Vaya Mon, parece que has tenido un accidente otra vez.
Yo, contenta de ver una cara conocida le conté lo ocurrido.

Él me pregunto que cómo sabía lo de la úlcera y yo le dije que por el Dr. Google.

Me miró contrariado pero no pareció extrañarle, así que me exploró la lengua y me dijo que cicatrizaría en seguida.

Como siempre, acabé en el psiquiatra, que se alegró de verme otra vez por allí.
Me hizo la terapia habitual y cantamos a dúo nuestra canción (la de sana, sana culito de rana) hasta que se me pasó el mal trago.

Ese señor es muy majo, pero yo pienso que deberían dejarse de tanta tontería y mandar a esa planta a los tipos que van por ahí paseando percheros, que yo, cuando paseo a mi perrito de pilas triple A 🐩, al menos lo quito cuando pasa alguien para que no se tropiece.

La lengua sigue un poco inflamada, pero yo estoy feliz con mi piruleta de fresa.🍭🍭🍭

PD: lo único malo fue que mi compi de piso se enfadó por algo ese día😐. Dijo algo de que cotizaba en la sanidad privada y no se qué de una factura. Por los demás todo chachi.

Yo me voy a vivir otro día perfecto y a comprarme una piruleta de limón🍋 para quitarme el sabor a fresa.

Besitos,

Mon

 

Una canguro super molona (I)

Seguro que muchos de vosotros habéis pensado alguna vez en hacer de babysitter para ganar un dinerillo extra, y, aunque es un trabajo no muy bien visto por algunos, tiene una serie de ventajas:

  1. Está bien pagado
  2. Lo haces cuando puedes
  3. Es una experiencia que te servirá para siempre

Lo que te voy a contar, no es una iluminación mía sobre cómo hacer de canguro. Simplemente hablo desde la experiencia que he tenido en este mundillo. Yo empecé con dieciséis años y es como me gano ahora los extras mientras hago la carrera, y te aseguro que me sobra trabajo.

Mira que he buscado muchas veces en Google pautas para mejorar en este ámbito, pero no hay cosas claras sobre el tema, es un sálvese quien pueda.

Por eso he decidido escribir esto, para que puedas tener una guía que a mí me ha funcionado muy bien y así evites los errores que yo cometí de novata.

La primera parte va a ser muy básica pero imprescindible, voy a empezar por los cangureos de noche, que son los más habituales (cuando papá y mamá salen a cenar). Así que coge lápiz y papel y apunta.

CARTA DE PRESENTACIÓN

Aunque no te lo parezca, es un trabajo, y el primer día que te llama alguien  para que vayas a cuidar a sus hijos (aunque sea un conocido) será más importante de lo que te imaginas, porque si les gustas te volverán a llamar e incluso te recomendarán a otras personas. Así que:

  1. Puntualidad: sal con suficiente antelación, y, si no sabes dónde es la casa porque nunca has ido, te recomiendo ir en  taxi, aunque económicamente no te compense. Siempre digo que la puntualidad es una inversión a largo plazo. De ti depende que ellos lleguen bien a lo suyo, porque podrían estar a punto de cerrar un contrato.
  2. Vete presentable: no significa que vayas con el último modelito adquirido, sino que vayas peinado y limpio ¿por qué? Pues porque los niños se fijan en todo, y los padres, como quieren para sus hijos lo mejor, querrán a alguien que sea un ejemplo para ellos, además de ser agradable la primera impresión. Eso incluye no llegar oliendo a tabaco o alcohol.
  3. Véndete lo mejor que puedas: la primera vez se suelen quedar como 15 minutos hablando contigo para ver básicamente si estás cuerdo. No se trata de contarles todo tu currículum, pero sí darles confianza contando (con mucha naturalidad) tus puntos fuertes: la música, el arte, los estudios, etc.
  4. No hables de dinero delante de los niños a no ser que te pregunten los padres: los niños no entienden bien el concepto de que se pague por cuidar, para ellos que tú vayas es una pequeña fiesta. Mejor déjalo para el final, cuando estén ya en la cama.
  5. Saluda a los niños: nada más llegar, con una sonrisa y, como estarán deseosos de conocerte, probablemente empiecen a enseñarte sus dibujitos y otras chorraditas que tienen en la habitación. Hazles caso, que los padres vean que te llevas bien con ellos.
  6. ¿Llamar?:no. A la típica frase de “llámanos para lo que necesites”, ni caso. Búscate la vida a no ser que sea una emergencia, pregunta a los niños, que no son tontos. Ellos salen para descansar un poco y hablar relajadamente. Si los llamas se van a agobiar.
  7. Antes de que se vayan: es bueno preguntar dónde está el botiquín por si hay una emergencia, si hay alguno con una enfermedad que debas saber o a qué hora se ha cambiado el último pañal. Eso les dará seguridad.
  8. Secreto profesional: en este trabajo no suelen mandarte firmar una cláusula de confidencialidad, pero la tienes que firmar tú en tu cabeza. Que se te grabe esto. Con los años he comprobado que la cualidad mejor pagada es la discreción. Así que lo que allí pase allí se queda. Con esto me refiero a que nadie tiene que saber qué guardan en la nevera o si el niño aún se hace pis en la cama. El hogar de alguien es algo muy personal y tienes que respetarlo.
  9. Preguntas adicionales: suelen darte casi siempre indicaciones, pero hay cosas que dan por hecho y que tú puedes no saber, como la hora de acostarse, las normas de televisión, Internet o juegos. Es importante porque si los niños ven que no te sabes las normas, te tomarán el pelo.
  10. Tema de pagos: si eres novato, no empieces cobrando mucho (más que nada por tu falta de experiencia), porque si algo sale muy mal, no se arrepentirán de haberte llamado. Las personas, en general, se muestran más comprensivas cuando no les duele tanto el bolsillo. Pero tampoco te regales porque estás prestando un servicio importante.

Y por supuesto, sonríe siempre: cuando se vayan y al llegar. La alegría se contagia y da tranquilidad, que se sientan a gusto contigo. Que vean que todo ha ido bien.

Bueno, después de esto seguramente te habrás ganado a los padres. En otro post escribiré cómo ganarse a los niños, pero eso ya es otro tema.

Yo me voy a vivir otro día perfecto y a estudiar todo lo que pueda.

Besitos,

A friend

Pobre amiga mía

Tengo que aceptar (aunque me cueste) que hace unos días me enfadé un poco por una cuestión en particular.

Fue un martes que ya había empezado mal, porque me había puesto tanto rimmel que se me pegaban los ojos al pestañear.

Además, estaba un poco disgustada con mi madre, porque tuve que ir a la tintorería por su culpa.

A ver, que alguien me explique eso de que “quien tiende bien la ropa plancha la mitad “, porque yo lo aplico a rajatabla y me sigue quedando la mitad de la prenda medio arrugada, aunque me esmere en planchar uno de los lados.

Bueno, y si el día no podía ir peor una de mis mejores amigas que acaba de casarse me llamó por teléfono:

-Mon, ¡tengo un retraso, y me ha dicho el doctor que todo va bien!

Vaya cosa, yo tengo también uno y no voy diciéndolo por ahí, y encima dando envidia, porque a mi el médico ya me ha dicho que el mio no tiene solución, pero no se lo conté para no quitarle protagonismo.

-¡Qué bien!- le contesté así como si nada.

-Si, ¡¡¡estamos los dos muy contentos!!! Vamos a hacer una cena el sábado para celebrarlo. Estás invitada.

Y colgó. Y yo me quedé flipando, la verdad, en mi vida había visto tanta tontería junta. Y encima los dos. El marido debe de tener también uno, porque si no, no me lo explico.

Decidí entonces escribir a otra de mis amigas para perder el tiempo en algún sitio (porque ya he intentado ganarlo y no se puede aunque lleves un reloj de repuesto en el bolsillo)y…¡me dijo que siii!

Me puse tan contenta que el móvil de mi compi de piso (el que uso para andar por casa por si acaso) se cayó al suelo, y aunque no le pasó nada, lo puse bajo el grifo para evitar la inflamación. Se puso tan contento que echó unas chispitas de alegría y lo volví a dejar debajo de una tabla suelta, que es donde lo suele dejar ella cuando se va a la compra (es un poco rara, no sé por qué lo pone ahí).

Me maquillé, me puse unos botines que me acababa de comprar y me fui con mi amiga a tomar un café.

Una vez allí no se bien lo que pasó, pero cuando el camarero nos estaba sirviendo, justo vi a un amigo con el que hacía mucho que no hablaba y, al saludarle con la mano, me hice un poco de daño con la bandeja. El camarero (seguro que para que no llorase) empezó a dar saltitos de alegría y gritar algo de quema, quema. No conozco la canción pero para no avergonzarle la empecé a cantar yo también.

Mi amiga se puso roja como un tomate porque el baile le debió de parecer sexy, y yo creo que al camarero eso no le sentó bien porque nos dijo que fuéramos a pasear y no volviésemos. A mi me encanta cuando los camareros promocionan el ejercicio, no me he topado con uno que no lo haga.

Mi amiga me dijo que tenía que irse a hacer unas gestiones y yo me fui a casa a descansar porque el día había sido agotador. Antes de acostarme revisé el whatsapp y mi amiga (la retrasada) me pidió que llevara refrescos sin alcohol para la cena.

Luego lo pensé y a lo mejor es el alcohol lo que hace que mi retraso no tenga solución.

A pesar de todo sigo feliz con mi vida. Y hoy será otro día perfecto.

Besitos,

Mon

Tanto lío por un pen

El otro día le pedí a mi padre que me comprara un perrito por Navidad, y él, riéndose, me dijo que me compraría dos. Entonces yo, toda contenta, me puse a mirar el catálogo de El Corte Inglés y marqué las casillas que quería en la sección de niños, porque estaban allí los más bonitos.

De pronto, por alguna razón recordé que tenía que mirar el correo, y allí vi un mensaje de mi mejor amigo que me recordaba que recogiese sus fotocopias porque él estaba enfermo. Ya que estaba en Internet, entré en Facebook, y, nada más abrirlo, había un anuncio que rezaba “aprenda inglés en dos sencillos pasos”. Como estoy un poco verde, me levanté y caminé dos pasos y no ocurrió nada, así que di cuatro más por si acaso, y, al percatarme de que era un engaño (como otros muchos en Internet), decidí calmarme los nervios con una manzanilla.

Como no pude porque todas las manzanas que había en la cocina eran grandes, abrí la nevera para ver si encontraba algo apetitoso, y para mi sorpresa, encontré una tarta de chocolate con una nota escrita por mi compañera de piso que decía “No tocar”, y yo, fiel a mi amiga, hice lo posible por comérmela con cubiertos no fuera a ser que se enfadara.

Cuando me había comido ya la mitad, me sentí mal porque me estaba saltando la dieta, así que me comí una hoja de lechuga porque dicen que adelgaza.

Miré la hora y me di cuenta de lo tarde que era. Si no salía ya de casa, la cita de la peluquería se me iba a pasar. Entonces fui rápidamente a la fotocopiadora y después de recoger y pagar las hojas de mi amigo y un pen que me dio un dependiente muy majo fui a la pelu. Una vez allí (muy cansada, ya que es difícil correr con tacones), una chica me preguntó que si le daba mi abrigo. Yo le dije que no porque era el único que me pegaba ese día. Luego me sentí mal porque tengo muchos más y seguro que la pobre pasaría frío.

Mientras la peluquera me lavaba el pelo, me preguntó que si quería la mascarilla, y yo le contesté que si tenía una más barata mejor, que estaba ahorrando para mis futuros perritos porque en el catálogo ponía que las pilas iban aparte.

Cuando salía ya con el pelo perfecto, comenzó a llover, y como sólo tenía a mano las hojas de mi amigo me tapé con ellas ya que pagarlas otra vez sería más barato que la peluquería.

Me dirigí a su piso a entregárselas y cuando llegué (un poco enfadada por la lluvia), le vi un poco agobiado por no se qué de un virus de ordenador y algo de que había perdido toda la información. No me extrañaba nada, ya que cuando yo me pongo enferma no toco nada para no contagiar.

Le entregué sus hojas en las que ponía TESIS DOCTORAL y empezó a llorar, y yo, para ayudarle, fui a ponerle el termómetro al ordenador a ver si iba a necesitar un Dalsy, y aunque no lo encontré, como estaba muy caliente le eché el jarabe entre las teclas para que se absorbiera mejor.

Orgullosa de mi hazaña como médico, fui a decirle que si necesitaba algo más, y me dijo que le diera el pen. ¡El pen! ¡Me lo había dejado en la peluquería! Con cara de consternación me mandó a dar un paseo y me dijo que me llamaría en un rato para ver si lo había encontrado.

Me fui un poco disgustada porque ni me dio las gracias, pero como me han dicho que el enfado no lleva a Nada (cosa de la cual me alegro, porque lo he buscado y no viene en el GPS), volví a la peluquería y lo encontré. A pesar de que no funcionaba porque previamente había intentado subrayar lo importante de las revistas de la pelu y me había cargado varias páginas, decidí arreglarlo por mi cuenta en casa, así que una vez allí, cogí una de las jeringuillas que mi compi de piso usa para cuando se le baja  el azúcar (¡menos mal que quedaba una!) y le inyecté un poco al pen a ver si se animaba un poco (que es lo que hace con mi compi) pero para mi sopresa no lo hizo.

Como lo importante es intentarlo, lo envolví en papel de regalo y lo eché al buzón. Al poco me llamó mi amigo para ver si lo había encontrado, y yo le dije que como iba pillada de tiempo porque me tenía que hacer la manicura, se lo había enviado todo por correo. Él suspiró de alivio y me dio las gracias.

Menos mal que al final todo salió bien. Como conclusión he sacado que da mala suerte usar el pen de un amigo.

Yo me voy a vivir otro día perfecto con mi nueva melena midi.

Besitos,

Mon

¡Piensa McFly!¡Piensa!

Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del universo no estoy seguro. (Albert Einstein)

Lo sé, sé que últimamente estás hasta el cuello de todo, que ves que el gobierno no funciona, que las elecciones de EEUU asustan, que estás en la cuerda floja y que vas a caer.  Parece que se avecina la Tercera Guerra Mundial, y no eres capaz de entender por qué pasan algunas cosas. El ser humano ya te parece un ente inútil y prefieres mil veces la compañía de tu perro.

Pues no voy a hablar de Back to the Future, no. Voy a hablar de Hannah Arendt. La película es extremadamente lenta, pero merece la pena verla sólo por el discurso del final y su teoría sobre la Banalidad del Mal. Toda persona se convierte en su propia víctima cuando deja de pensar y de actuar con un criterio propio, el que no piensa se niega a sí mismo como persona. Así se podría intentar entender (que no perdonar) por qué han actuado de cierta forma tantos psicópatas a lo largo de la historia. Pero tú no eres uno de ellos. Tú eres un ser pensante, o eso es lo que quiero hacerte ver.

hannah02

Últimamente veo que las masas no se mueven por la búsqueda del bien y de la verdad, sino a consecuencia de los problemas o el enfado. Todo gira en torno a atacar, y no a aportar, a clasificar a la gente por su forma de vida y a ver  personas como conjunto.

– Profesora, ¿por qué dice usted que el nazismo fue un ataque a la humanidad?

-Porque los judíos son humanos, y un ataque contra ellos es un ataque contra la humanidad.

¡Cuánta razón! Y sin darnos cuenta, nosotros también agrupamos a la gente. A mí una vez me preguntaron si estaba a favor o en contra de la existencia de los homosexuales, pero ¿QUÉ CLASE DE PREGUNTA ES ESA? ¿cómo voy a estar en contra de la existencia de una persona? Sólo pensar en el exterminio de un grupo en concreto me entran escalofríos, y aunque no te des cuenta, es lo que está pasando, pero, ¿te has parado a pensar qué puedes hacer tú? ¿cómo solucionarías tú un problema de cabezas huecas?

Yo le he dado muchas vueltas a esto, y la verdad, la solución no la veo en el dinero, la veo en la cabeza. Céntrate en hacer bien lo tuyo, pero no dejes de fijarte en el que tienes al lado, que no hace falta que te vayas a África  para hacer el gran descubrimiento de que mucha gente se siente sola (aunque si te vas, seguro que aportas mucho).

Para ayudar a otro sólo tienes que tomarte un café con él y preguntarle si necesita algo que esté a tu alcance, así aportas tu granito de arena y además de que te ayuda porque te sientes mejor, al ayudar a otro cambias un poquito la humanidad, porque tú eres la humanidad.

Cultívate, entérate bien de las causas que estás apoyando, no renuncies a tus principios y relax, que si todos nos enfadamos a la vez no vamos a ningún sitio. Hace falta gente como tú y no te perdono que el mundo se lo pierda.

Yo me voy a vivir otro día perfecto y a filisofar un poco más, que los domingos dan para mucho.

Besitos,

A friend